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lunes, 28 de marzo de 2016

Juan 8:31-59 – ¿Hijos de Abraham o del diablo?


Jesús sigue con sus enseñanzas en el templo durante el último día de la fiesta de Pascua.

Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo:

—Si se mantienen fieles a (permanecen en) mis enseñanzas (Gr. logos: palabras, lo dicho, Cristo mismo), serán realmente mis discípulos (pupilo, aprendiz); y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres (liberará, eximirá de cargos morales, ceremoniales o de muerte).

¿Cuál es la condición para realmente ser discípulos de Jesús?

¿Cuál es la consecuencia de ser discípulos de Jesús?

¿A qué verdad se refiere Jesús? ¿Cuál es la verdad que debemos conocer para ser realmente libres?

—Nosotros somos descendientes (semilla) de Abraham —le contestaron (concluyeron para si mismos)—, y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir que seremos liberados?

—Ciertamente les aseguro que todo el que peca (hace pecado) es esclavo del pecado —respondió Jesús—.

¿Por qué los judíos no entienden a qué esclavitud se refiere Jesús?

¿A qué esclavitud se refiere Jesús?

¿Qué significa que el pecar nos volvemos esclavos del pecado?

Ahora bien, el esclavo no se queda (permanece) para siempre en la familia (Gr. oikos: casa, hogar, familia); pero el hijo sí se queda en ella (permanece) para siempre. Así que si (Si entonces) el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente (realmente) libres.

¿Con que compara Jesús lo que está diciendo sobre la libertad?

¿Qué pasa con un esclavo, qué con un hijo? ¿En qué radica la diferencia de pertenecer a la familia o no?

¿Quién puede liberar al esclavo?

Yo sé que ustedes son descendientes (semilla) de Abraham. Sin embargo, procuran matarme (destruirme) porque no está en sus planes aceptar mi palabra (porque mi palabra –logos- no tiene lugar/espacio/cabida en ustedes). Yo hablo de lo que he visto (discernir) en presencia (con, cerca) del Padre; así también ustedes, hagan lo que del Padre han escuchado.

Según Jesús, ¿por qué procuran los judíos matarlo?

¿Qué significa que la palabra de Jesús no tenga cabida o lugar en ellos?

¿Qué recomendación les hace Jesús?

—Nuestro padre es Abraham —replicaron.

—Si fueran hijos de Abraham, harían lo mismo que él hizo (las obras, la labor de Abraham). Ustedes, en cambio, quieren matarme, ¡a mí, que les he expuesto (hablado) la verdad que he recibido (escuchado) de parte de Dios! Abraham jamás haría tal cosa.

¿De qué Padre habla Jesús? ¿De cuál los judíos? ¿Cómo afecta esta perspectiva su fe?

Según Jesús, ¿por qué fracasaron también en seguir el ejemplo de Abraham?

¿Qué obras había hecho Abraham? ¿Por qué se le conoce?

Las obras de ustedes son como las de su padre.

—Nosotros no somos hijos nacidos (procreados, generados) de prostitución (Gr. porneia: incluye adulterio e incesto; fig. idolatría) —le reclamaron—. Un solo Padre tenemos, y es Dios mismo.

—Si Dios fuera su Padre —les contestó Jesús—, ustedes me amarían (Gr. ágape: amor incondicional), porque yo he venido (soy originario) de Dios y aquí me tienen (estoy presente). No he venido por mi propia cuenta (por mí mismo), sino que él me envió (Gr. apostello: poner aparte para ser enviado con una misión). ¿Por qué no entienden (conocen) mi modo de hablar? Porque no pueden aceptar (escuchar) mi palabra.  Ustedes son de su padre, el diablo (engañador, Satanás), cuyos deseos quieren cumplir (hacer). Desde el principio éste ha sido un asesino, y no se mantiene (permanece) en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente (habla falsedades – Gr. pseudo), expresa su propia naturaleza (de sí mismo habla), porque es un mentiroso (falsificador). ¡Es el padre de la mentira (falsificación)! Y sin embargo a mí, que (porque) les digo la verdad, no me creen. ¿Quién de ustedes me puede probar que soy culpable (acusarme, refutarme) de pecado (de la raíz de: fallar el blanco)? Si digo la verdad, ¿por qué no me creen? El que es de Dios escucha lo que Dios dice (las palabras de Dios). Pero ustedes no escuchan, porque no son de Dios.

Según Jesús, ¿qué obras son las que hacen los judíos? ¿Quién es el padre de ellos?

¿Qué entienden ellos que Jesús les trata de decir? ¿Por qué?

Según ellos, ¿quién es su Padre? ¿Por qué esto no es cierto?

Las ovejas reconocen la voz del pastor. ¿Conocemos el modo de hablar de Jesús? ¿Sabemos identificar su voz?

Según Jesús, ¿quién es el padre de ellos y por qué?

¿Cómo describe Jesús a Satanás?

¿Qué significa que Satanás sea un falsificador?

¿Por qué no le creen a Jesús a pesar de decirles la verdad?

¿Puede alguien acusar a Jesús de pecado? ¿Por qué no?

¿Qué hay que hacer para ser considerado parte de Dios?

—¿No tenemos razón al decir que eres un samaritano, y que estás endemoniado (poseer un demonio, espíritu sobrenatural)? —replicaron los judíos.

Los samaritanos no eran considerados judíos. Eran una mezcla de judíos con los habitantes traídos por los babilonios al invadir a Israel.

¿Qué tratan de insinuar los judíos al acusar a Jesús de ser samaritano?

¿De qué más acusan a Jesús? ¿Por qué?

—No estoy poseído por (poseo) ningún demonio —contestó Jesús—. Tan sólo honro (valoro, reverencio)  a mi Padre; pero ustedes me deshonran (maltratan) a mí. Yo no busco mi propia gloria; pero hay uno que la busca, y él es el juez (decide, juzga, condena). Ciertamente les aseguro que el que cumple (guardar, cuidar, vigilar, evitar que escape) mi palabra (Gr. logos), nunca (jamás por la eternidad) morirá (verá la muerte).

¿Cuál es la repuesta de Jesús ante la acusación anterior?

¿Qué promesa hace Jesús?

—¡Ahora estamos convencidos de (sabemos completamente) que estás endemoniado (posees un demonio)! —exclamaron los judíos—. Abraham murió, y también los profetas, pero tú sales diciendo que si alguno guarda (vigila) tu palabra, nunca morirá (nunca por la eternidad probará la muerte). ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Abraham? Él murió, y también murieron los profetas. ¿Quién te crees (haces) tú?

¿Por qué creen los judíos que realmente Jesús tiene un demonio?

¿Qué es lo que les cuesta creer? ¿Por qué?

—Si yo me glorifico a mí mismo —les respondió Jesús—, mi gloria no significa nada. Pero quien me glorifica es mi Padre, el que ustedes dicen que es su Dios, aunque no lo conocen (conocer absolutamente). Yo, en cambio, sí lo conozco (veo constantemente). Si dijera que no lo conozco (veo constantemente), sería tan mentiroso como ustedes (similar a ustedes: un falsificador); pero lo conozco (veo constantemente) y cumplo (guardo, vigilo) su palabra (Gr. logos). Abraham, el padre de ustedes, se regocijó (saltar de gozo) al pensar que vería mi día; y lo vio y se alegró.

¿Quién glorifica a Jesús? ¿Por qué?

¿Por qué Jesús si conoce al Padre?

¿Qué vio Abraham que le causo gozo?

—Ni a los cincuenta años llegas —le dijeron los judíos—, ¿y has visto (discernir claramente) a Abraham?

—Ciertamente les aseguro que, antes de que Abraham naciera (fuera), ¡yo soy! (Gr. ego eimi)

Entonces los judíos tomaron (levantaron) piedras para arrojárselas, pero Jesús se escondió (cubriéndose) y salió inadvertido del templo (del recinto entero).

¿Qué le reclaman los judíos a Jesús que no puede ser posible? ¿Qué estaba Jesús tratando de dejar claro?

¿Por qué quieren los judíos apedrear a Jesús?

¿Cómo reacciona Jesús ante la amenaza?

¿Qué podemos aprender de ello?