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domingo, 22 de abril de 2018

Mateo 8:18-22 – El costo de seguir a Jesús

Jesús decide alejarse un poco de la multitud, pero hay algunos que insisten en seguirle. Él les aclara el costo de ir con él por el mismo camino.

Paralelo: Lucas 9:57-60


Cuando Jesús vio a la multitud que lo rodeaba (alrededor de él), dio orden de pasar al otro lado (del lago). Se le acercó un maestro de la ley (escriba) y le dijo:

―Maestro (instructor, profesor), te seguiré (iré por el mismo camino en que vas) a dondequiera que vayas.

―Las zorras tienen madrigueras y las aves (en el cielo) (tienen) nidos —le respondió Jesús—, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar (reclinar) la cabeza.

¿Qué hace Jesús cuando nota que hay una multitud que le rodea? ¿Por qué hace esto? ¿Cómo se diferencia lo que Jesús hace, de lo que muchos líderes religiosos hacen?

¿Qué le dice el líder religioso a Jesús?

¿Cuál es la repuesta de Jesús? ¿Qué significa lo que Jesús responde? ¿Por qué Jesús no tiene donde pasar la noche o descansar? ¿Qué implica la respuesta de Jesús para nosotros si queremos seguirle?

Otro discípulo (suyo) le pidió:

―Señor (señal de autoridad), primero déjame (permíteme) ir a enterrar a mi padre.

―Sígueme (Ven por el mismo camino que yo voy) —le replicó Jesús—, y deja que los muertos entierren a sus muertos.


En el paralelo de Lucas leemos que Jesús invita primero a este discípulo a seguirle, pero este responde lo anterior. Y al final le dice que él vaya y proclame el reino de Dios.


¿Cuál es la petición de este seguidor a la petición de Jesús de que vaya por el mismo camino con él? ¿Qué demuestra esa petición?


¿Qué le responde Jesús ante esta petición? ¿A qué se refiere Jesús con el juego de palabras que usa? ¿Quiénes son esos muertos de los que habla?


¿Qué implica para nosotros esa repuesta de Jesús, si queremos seguirle?


En Lucas se encuentra además el relato de un tercer seguidor que pide primero que Jesús le deje despedirse de su familia. La respuesta Jesús también nos pone a pensar.


¿Qué demuestra la petición de esa persona?


¿Cuál es la respuesta de Jesús? ¿Qué significa lo que Jesús responde? ¿Qué implicaciones tiene para nosotros?


¿Por qué seguir a Jesús tiene un costo?


¿Estas tu dispuesto(a) a pagar ese costo?

martes, 25 de marzo de 2014

Juan 1:35-51 – Los primeros discípulos de Jesús

Después de dejar claro el origen de Jesús, de dar testimonio de su divinidad y de relatar parte del momento del bautismo de Jesús, Juan pasa a narrar los comienzos del ministerio de Jesús. Lo que sucede a continuación, sucede al día siguiente del momento del bautismo de Jesús. Juan se encontraba bautizando, cuando ve a Jesús rondando también por allí.

Al día siguiente Juan estaba de nuevo allí, con dos de sus discípulos (aprendices, pupilos). Al ver a Jesús que pasaba por ahí (Lit. Y mirando a Jesús mientras pasaba…), dijo:

Pero, a diferencia del día anterior, esta vez Juan está acompañado de dos de sus pupilos. De los relatos de los otros evangelios y de los versículos que siguen podemos deducir que uno de los discípulos probablemente era Juan (el discípulo) y el otro era Andrés, el hermano de Pedro. Al estar ellos ahí, Juan repite lo que Dios le había revelado sobre Jesús el día anterior:

—¡Aquí tienen al Cordero de Dios!

Cuando los dos discípulos le oyeron decir esto, siguieron (Lit. estar en el mismo camino con) a Jesús. Jesús se volvió y, al ver (observando a quienes) que lo seguían, les preguntó:

—¿Qué buscan?

Al escuchar la declaración de Juan, los dos discípulos inmediatamente comienzan a seguir a Jesús. La palabra usada acá para ‘seguir’ básicamente significa ‘alinearse en el mismo camino con’ otra persona. Los discípulos no solo siguen a Jesús por seguirle, o por curiosidad; ellos conocían las profecías sobre el Mesías y le esperaban tanto como muchos de los judíos. Cuando Juan hace la declaración profética de quien es Jesús, ellos deciden que es el tiempo de ser los discípulos de Jesús y dejar de seguir a Juan el Bautista. Lo vemos también en la respuesta que dan cuando Jesús les confronta con sus intenciones al seguirle: ¿Qué buscan? ¿Qué esperan encontrar? Jesús los pone a pensar, como un buen coach, en sus intenciones y en su motivación para seguirle. De todos los discípulos que Jesús tiene después, estos son los únicos que le siguen sin haber sido llamados primero por Jesús. Sin embargo, y aunque no los rechaza, él primero les hace pensar sobre su motivación e intenciones al seguirle. ¿Cuál es tu intención y tu motivación al seguir a Jesús? ¿Qué esperar encontrar al seguirle?

(Ellos le respondieron:)—Rabí (título honorifico), ¿dónde te hospedas (te estas quedando)? (Rabí significa: Maestro (Instructor).)

—Vengan a ver (Vengan, acompáñenme y vean) —les contestó Jesús.

Ellos fueron, pues, y vieron dónde se hospedaba (quedaba), y aquel mismo día se quedaron con él. Eran como las cuatro de la tarde (Lit. la décima hora – Contando las horas desde las seis de la mañana, que era el inicio del día según la hora judía, nos dan las cuatro de la tarde).

Ellos responden usando un título honorifico aplicado para describir a los instructores religiosos de su época, y básicamente le preguntan, dónde se está quedando. En la época, hacer este tipo de pregunta usando el título de maestro, básicamente significaba que dejaban todo atrás para seguirle de ahora en adelante a él a donde fuera. Jesús sencillamente les invita a seguirle y ver en donde se hospedaba. Ya que Jesús estaba lejos de su casa en Nazaret, lo más seguro es que se estaba quedando donde algún familiar o amigo de la familia. Juan no menciona en donde se quedaron exactamente. Cuando los discípulos ven donde se está hospedando, y siendo ya demasiado tarde para regresarse, deciden quedarse allí. Ellos probablemente no se auto-invitaron. La tradición judía obligaba a ofrecer alojamiento a los visitantes que se encontraran en una casa, si ya estaba anocheciendo y estos tenían un largo camino de regreso. Si esta era la época del invierno, a las cuatro de la tarde ya comenzaba a oscurecer, por lo cual sería muy peligroso continuar el viaje.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que, al oír a Juan, habían seguido a Jesús. Andrés (El) encontró primero a su hermano Simón, y le dijo:

—Hemos encontrado al Mesías [ungido] (es decir (que traducido es), el Cristo [ungido]).

Luego lo llevó (guió) a Jesús, quien mirándolo fijamente (Y cuando Jesús le vio), le dijo:

—Tú eres Simón (escuchado), hijo de Juan (Lit. Jonás – favorecido de Jehová). Serás llamado Cefas (la roca) (es decir [que traducido es…], Pedro ((pedazo de) roca)).

Juan salta en el tiempo y describe otros momentos más adelante. Aquí es donde nos deja claro que uno de los dos discípulos del relato anterior era Andrés. Deducimos que el otro era Juan, ya que no menciona su nombre y ya que en la tradición de varios autores podemos ver que cuando hablan de sí mismos, no lo mencionan directamente, como por ejemplo en Hechos, cuando Lucas no se menciona como parte del grupo, pero por la forma gramatical que usa podemos saber que estuvo presente en lo que relata.

Después de haber pasado esa noche con Jesús, algo ha cambiado en Andrés, y este busca a su hermano Simón y le declara directamente que han encontrado al Mesías esperado. No sabemos que conversaciones tuvieron esa noche con Jesús, pero vemos claramente que el resultado de las mismas fue una claridad total sobre quién era Jesús. Andrés lleva a Simón a donde esta Jesús, y este, después de observarlo bien, hace una declaración profética sobre la vida de Simón: Jesús utiliza un juego de palabras y significados con los nombres, diciéndole: ‘Tu eres Simón, eres el que ha sido escuchado, el hijo de Jonás, a quien Jehová ha favorecido.’ Jesús comienza declarando la identidad actual de Simón, pero continúa con algo más allá: ¡Jesús no solo quiere confirmar la identidad de Simón, él quiere darle un propósito, un futuro! Él va más allá y le cambia el nombre, declarando que de ahora en adelante su identidad y su propósito serían ser una roca. Para Pedro debió haber sido raro el cambio, pero no vemos que lo rechace. Se tomará un tiempo para que entendamos por qué Jesús le cambia el nombre y qué es lo que significa que sea una roca. Hacia el final de su ministerio, casi tres años después de este suceso, es que Jesús usa de nuevo una declaración similar con Pedro, después de que este declare, que Jesús es el Cristo (el ungido) y el Hijo de Dios: Jesús declara entonces que sobre esa afirmación de Pedro, él, Jesús, construiría su iglesia (su eclesia). Durante todo este tiempo Pedro debió haber estado preguntándose por qué Jesús le había puesto ese nuevo nombre, pero también estaría a la expectativa de que su propósito, ahora expresado en ese nuevo nombre, se cumpliera pronto.


Al día siguiente, Jesús decidió salir hacia Galilea. (Se) encontró con (a) Felipe, y lo llamó (le dijo):

—Sígueme (Acompáñame; estar en el mismo camino con).

Al día siguiente Jesús comienza a reclutar a otros discípulos más. Al primero que encuentra es a Felipe y sencillamente le ordena seguirle. En este relato no vemos cual es la reacción inicial de Felipe, pero vemos que si le sigue, por lo visto sin ninguna discusión.

Felipe era del pueblo de Betsaida (Casa de Pesca), lo mismo que Andrés y Pedro. Felipe buscó (encontró) a Natanael y le dijo:

—Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, el hijo de José, aquel de quien escribió Moisés en la ley, y de quien escribieron los profetas. (Lit. Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y de quien escribieron los profetas; a Jesús de Nazaret, el hijo de José.)

—¡De Nazaret! —replicó Natanael—. ¿Acaso de allí puede salir algo bueno? (Y Natanael le respondió: ¿Puede algo bueno existir/ser generado de Nazaret?)

—Ven a ver —le contestó Felipe. (Felipe le contestó: Ven y mira).

El autor nos presenta a Felipe y lo coloca viviendo en el mismo pueblo del que eran Andrés y Pedro, y cuyo nombre expresa el oficio al que todos ellos se dedicaban: la pesca. Felipe va y busca a Natanael y le dice que encontraron a la persona de la cual había escrito Moisés en la ley (el Pentateuco) y de la cual los profetas también habían escrito, ósea al Mesías. Parece que Felipe sabía algo más de Jesús, pues menciona que es el hijo de José (el carpintero) y que viene de Nazaret. La mención de Nazaret causa sorpresa en Natanael, pues la esperanza de los judíos era que el Mesías vendría de alguna familia y pueblo famoso de la línea real, y Nazaret no era precisamente muy famoso por ello. Sin embargo, Felipe no se deja estorbar por el comentario y sencillamente invita a Natanael a que mire y lo compruebe por sí mismo.

(Cuando) Jesús vio que Natanael se le acercaba, (y) comentó (dijo sobre el):

—(He aquí (verdaderamente) un Israelita en quien no hay falsedad.) Aquí tienen a un verdadero israelita (descendiente de Israel), en quien no hay falsedad. (Esto es, que es integro).

—¿De dónde me conoces? —le preguntó Natanael.

(Jesús respondió y le dijo:)—Antes de que Felipe te llamara, cuando aún estabas bajo la higuera, ya te había visto (conocido).

(Natanael respondió y le dijo:) —Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey (el soberano) de Israel! —declaró Natanael.

(Jesús le respondió y le dijo:) —¿Lo crees porque te dije que te vi cuando estabas debajo de la higuera? (Porque te dije que te vi (conocí) cuando estabas debajo de la higuera, ¿crees (tienes fe)?) ¡Vas a ver aun cosas más grandes (mayores) que éstas!

Cuando Jesús lo ve, antes de que Natanael llegara, él habla sobre Natanael a los que están a su alrededor, diciendo algo muy positivo sobre él: “Dense cuenta, este es un descendiente de Israel que es íntegro y no corrupto.” Jesús conocía a Natanael, conocía especialmente su actitud y su vida, aun en secreto. Natanael alcanza a escuchar lo dicho y se sorprende, pidiéndole a Jesús que le explique de donde le conoce. Jesús sencillamente le describe un momento en el que Natanael estaba sentado bajo una higuera. A primera vista esto no nos parece tan fuera de lo común… si, Jesús lo vio sentado bajo una higuera, pero eso no significa que por eso le conozca a profundidad. Pero parece que para Natanael el hecho de que Jesús mencionara la higuera junto con su integridad si tenía un gran significado. No sabemos que paso bajo esa higuera y qué relación tiene con la integridad de Natanael, pero por la respuesta que él da, podemos deducir que le impacto tanto, que termina haciendo la declaración de que Jesús es el Hijo de Dios y el Rey de Israel. Aunque para Natanael esto es de gran importancia, para Jesús es apenas una bicoca, por lo cual se sorprende de la fe que Natanael muestra y le asegura que lo que vio, apenas es una pequeña parte de todo lo que verá a lo largo del ministerio con Jesús.

Y añadió (Y le dijo a él…):

—Ciertamente les aseguro que ustedes verán abrirse el cielo, y a los ángeles [mensajeros] de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre [humanidad].

Jesús se dirige después a todos mientras sigue mirando a Natanael, y les asegura que no solo iban a ver milagros mayores suceder, sino que además verían a los ángeles bajando y subiendo de la tierra al cielo mientras servían a Jesús.

Hasta este momento Juan el autor había hablado de Jesús como el Hijo de Dios, dejando claro que Jesús es completamente Dios, pero acá introduce el término ‘Hijo del hombre’, dando a entender que Jesús no solo era completamente Dios, sino también completamente humano, un tema que veremos a fondo en otra ocasión.